Libertad: paso a paso

El viernes fue mi cumpleaños número 54. Todo iba bien hasta que Coco, mi perro, empezó a dar señales de que se sentía mal. El sábado y el domingo fueron estresantes; tan solo imaginar que la decisión de dejarlo descansar llegará antes de lo que esperaba me hizo llorar cada vez que lo miraba. Me siento emocionalmente exhausta. 

Es lunes. Compré un café nuevo y esta mañana me supo delicioso. Tuve que cancelar un viaje de trabajo por el asunto del perro. Mi alma necesita recargar baterías. En días como hoy, a pesar de mi exquisito café, quisiera ser libre: vivir en la naturaleza, en una montaña junto a un río, y hacer un trato con el bosque: intercambiemos amor por comida y solitud por agua. Sin obligaciones, ni pendientes, ni responsabilidades tan pesadas. 

Soy sagitario, alma libre: hago lo que quiero cuando quiero; voy y vengo cuando y como me place. Nadie me ata ni me manda… bueno, excepto mi perro y mi trabajo corporativo. 

Quisiera no necesitar agua potable, papel de baño, pasta dental ni aire acondicionado. ¡El precio de la comodidad moderna se siente altísimo hoy! Sin embargo, prefiero bañarme con agua caliente y lavarme los dientes todos los días —de hecho, más de una vez al día—. Y sí, también prefiero usar papel de baño. Y, entre otras cosas, usar mi máquina para hacer espresso, que es un lujo que saboreo literalmente todos los días. Agradezco, aprecio y disfruto mucho la comodidad de la vida moderna. 

Entonces, ¿qué hago para no sentirme amarrada y dependiente de un empleo que consume casi la mitad de mi existencia? ¿Cómo consigo el gozo y la motivación para trabajar con pasión todos los días? ¿Cómo encuentro la libertad que mi alma tanto añora y necesita? 

Si leíste mi blog anterior, tal vez recuerdes que los últimos seis meses estuve trabajando de manera algo excesiva. A partir del cuarto o quinto mes empecé a tener migrañas casi cada semana, lo cual es verdaderamente agotador porque, en mi caso, el efecto dura dos o tres días después del episodio. Hace una semana estaba dispuesta a tirar todo por la ventana: vender todo —sí, todo— y comprar un remolque o vivir en mi carro; conseguir un trabajo de medio tiempo o registrarme para ser conductora de Uber solo para sobrevivir y largarme a vivir una aventura totalmente loca. 

Estaba harta, extenuada y profundamente decepcionada de mí, de la empresa, de todo. Y aunque tal vez esa aventura loca hubiera sido épica, mi alma me detuvo un momento para darme la oportunidad de respirar. Y respiré. 

En lugar de tomar decisiones impulsivas, decidí escucharla: “Espera, deja de correr en círculos, respira, reflexiona…” me dijo. De esa pausa surgió un plan para hacer cambios más sutiles, realistas y sostenibles; cambios que me permitan vivir una vida más feliz y equilibrada sin sacrificar las comodidades de la vida moderna, incluida mi preciosa máquina para hacer espresso. Estamos en ese primer paso: Reflexión y Propósito. 

Reflexión 

Aunque me gusta acampar en mi carro y no me molesta estar un poco incómoda uno o dos días, las comodidades de la vida moderna —agua potable, aire acondicionado, plomería— y otras amenidades que disfruto en mi casa son, sinceramente, geniales. Incluso vivir en un vehículo “camperizado” de cien mil dólares no sería lo mismo que vivir en casa. Por ahora, no estoy dispuesta a vivir incómoda de manera permanente. 

Sin embargo, sí quiero sentir y tener más libertad para disponer de mi tiempo: estar en la naturaleza, hacer ejercicio, viajar, acampar o hacer viajes en carretera. También deseo sentirme más apreciada en el trabajo y disfrutar más lo que hago. 

Propósito 

Vivir una vida más feliz y equilibrada en la que pueda gozar los placeres y ventajas de trabajar desde casa, disfrutar más mi trabajo, estar en la naturaleza con mayor frecuencia y viajar cuando así lo desee. 

Passo dopo passo 

Empezaré con pasos pequeños, alcanzables y realistas: 

  1. Bloquearé tiempo en mi calendario para ir al gimnasio o hacer ejercicio en casa, sin excusas. Encontraré esa hora y media (tal vez menos) durante el día. 
    • Ese será, evidentemente, tiempo sin reuniones ni pendientes. 
    • Tendré un plan de ejercicio que me guíe para no perder tiempo decidiendo qué hacer cada día y para no hacer rutinas desordenadas o dispersas. 
  2. Iré a trabajar al parque una vez a la semana durante una o dos horas, con o sin el perro. 
  3. Iré a trabajar a un café o restaurante, yo sola, los viernes durante una o dos horas. 

Otros pasos que apoyan este plan y benefician mi salud física y mental 

  • Preparar el desayuno la noche anterior y comer temprano para estar lista para salir o para hacer ejercicio durante el día. 
  • Preparar comidas para la semana los domingos, lo cual también ayudará a no caer en la “fatiga decisoria”. 

Aunque estos cambios suenan realistas, voy a implementar uno por semana para no abrumarme ni estresarme. Ese definitivamente no es el propósito. Empiezo hoy, lunes. Una vez que estos cambios se sientan más naturales, continuaré haciendo ajustes adicionales, guiada por la misma intención de vivir una vida más feliz y equilibrada. 

Y tú, ¿cuál es tu propósito? ¿qué plan tienes para hoy o para esta semana? ¿Hay alguna meta específica que quieras alcanzar? ¿Ya armaste tu plan? 

Brindo por una vida más feliz y equilibrada, paso a paso. ¡Salud!  🥂












English version

No comments:

Post a Comment

Thanks for stopping by and joining the conversation!