Ha sido uno de mis sueños desde hace algunos años, y finalmente lo hice. Entregué mi Pathfinder a cambio y compré una camper van nuevecita. Y ahora, ¿qué sigue?
Tengo tantos
viajes en carretera en la cabeza, tantas rutas, tantos lugares que quiero
conocer, que ni siquiera sé por dónde empezar.
La compré
en California antes de irme de vacaciones a Europa hace dos semanas. Apenas fui
a recogerla hace un par de días, después de regresar. Lo que no sabía era todo
el lío que implicaría registrarla en Arizona. Hice una cita en el MVD (Motor
Vehicle Division) y llevaré toda la documentación que me dio la agencia, además
de algunas cosas que necesito conseguir del banco. Con suerte, podré
registrarla o por lo menos obtener un permiso temporal para poder manejarla
aquí.
En fin,
dejando a un lado todos esos aburridos trámites legales, ya tuve mi primera
pequeña aventura: ¡la manejé hasta Tucson!
Para ser
honesta, fue intimidante. Estaba súper nerviosa e insegura de mi capacidad para
manejar de forma segura durante tantas horas, a altas velocidades, en un
vehículo tan grande y alto. Bueno, la verdad es que no manejé precisamente a
altas velocidades. Todos los tráileres me rebasaron durante todo el camino. Sí,
todos y cada uno de ellos… ¡y eran muchos! Pero, a decir verdad, ¡realmente
disfruté manejarla!
Llegué
tarde a casa. Creo que me tomó más de siete horas, tal vez ocho. Me detuve en
el supermercado porque sabía que no podría andar manejándola por Tucson sin la
documentación adecuada. Salí de San Diego a la 1:00 PM y llegué a casa a las
9:00 PM. Para cuando terminé de descargar todo, incluyendo bajar las bicicletas
—ah, también compré una bici nueva, pero esa es otra historia— y quitar el rack
de las bicicletas, ya eran casi las 9:30 cuando finalmente estaba mandando
mensajes a mis amigos y familia para avisarles que había llegado bien.
¡Y además
tenía comida en el refri para toda la semana!
Todo se
siente un poco surrealista. Era un sueño que a veces parecía imposible, como
algo demasiado lejano, fuera de mi alcance, y ahora que lo tengo… ¡no sé qué
hacer con él!
Bueno, sí
sé. Simplemente me siento algo abrumada.
También
tuve que pensar en dónde guardarla porque no cabe en mi cochera —es demasiado
alta—, así que resolví eso antes de salir de San Diego. Por suerte, hay un
lugar donde puedo guardarla muy cerca de mi casa, a solo tres minutos
caminando, y a un precio bastante razonable.
Eso sí,
estacionarla en paralelo no fue nada fácil. ¡Pero lo hice!
Supongo que
necesito hacer una lista para asegurarme de tener todo lo necesario para mi
primer viaje en carretera. Ya tenía una lista mental y empecé a poner sobre la
barra de la cocina algunas de las cosas que quiero llevar, pero necesito hacer
una lista de verdad para no olvidarme de nada esencial.
Acabo de
regresar después de estar fuera de casa tres semanas —una semana por trabajo y
dos semanas en Europa—. Lo último que quiero hacer en este momento es volver a
irme, así que por ahora simplemente voy a escribir una lista o lo que sea que
necesite para prepararme para mi primer viaje, ¡al estilo van life!
De hecho,
tengo un viaje de trabajo la próxima semana y, si logro conseguir toda la
documentación que necesito para poder manejarla en Arizona, me iré en ella a
San Diego. Estaré allá casi dos semanas, pero después de eso sí voy a planear
mi primer verdadero viaje en carretera.
Durante el
camino no dejaba de pensar: Los sueños sí se hacen realidad cuando eres lo
suficientemente valiente y estás abierta a que sucedan.
Todavía da
miedo y se siente abrumador, ¡pero al mismo tiempo es increíble!
¡Salud
por los sueños que se hacen realidad!

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